Viernes, 01 Marzo 2019 16:26

Fragilidad

Combatir la fragilidad en el adulto mayor:
atención a la alimentación y suplementación

La nutrición del adulto mayor es un factor muy importante en la aparición del síndrome de fragilidad, que es un estado multidimensional que lleva a una vulnerabilidad extrema a los estresores con aumento del riesgo de disminución funcional, caídas, discapacidad y hospitalización (tabla 1).1

Tabla 1. Criterios diagnósticos del síndrome de fragilidad en el adulto mayor

Pérdida de peso no intencionada Baja fuerza muscular Agotamiento Niveles reducidos de actividad física Lentitud al caminar

De todos los factores nutricionales que intervienen en esta asociación entre alimentación y fragilidad (tabla 2), la ingesta de proteínas es la más importante.

Tabla 2. Factores nutricionales asociados al síndrome de fragilidad en el adulto mayor

Salud oral Estado nutricional Patrones alimenticios Calidad de la dieta Habilidad antioxidante de la dieta Ingesta de micro y macro nutrientes

El recambio de proteínas en el músculo esquelético es un proceso dinámico constante que comprende la síntesis proteica y proteólisis. Si hay mayor síntesis, se produce hipertrofia muscular; si hay mayor proteólisis o menor síntesis proteica se produce catabolismo del tejido muscular. En el adulto mayor este balance tiende hacia el catabolismo muscular aumentado, especialmente por una disminución progresiva de la ingesta proteica, entre otras cosas por disminución del apetito y pérdida de la agudeza visual, olfativa y gustativa. Adicionalmente, parece que la respuesta del adulto mayor a la hiper aminoacidemia por ingesta de proteínas está disminuida, lo que quiere decir que se debe consumir más cantidad de proteínas para lograr el mismo efecto en cuanto a síntesis de proteína muscular.1

Con el tiempo, la falta de ingesta adecuada de proteínas va llevando a un estado conocido como sarcopenia: atrofia muscular marcada, dinapenia (pérdida de fuerza y rendimiento físico) y actividad física reducida. Sin intervención, lleva a discapacidad física, sedentarismo y agotamiento; para algunos autores, el síndrome de fragilidad puede ser la evolución final de la sarcopenia ya que comparten varias carecterísticas.1

Cohello y col. realizaron una revisión sistemática y meta-análisis con 10 estudios observacionales para investigar y cuantificar la asociación entre ingesta proteica y síndrome de fragilidad en el adulto mayor. Los resultados globales del meta-análisis mostraron un OR de 0,67 para fragilidad (95% IC = 0,56 a 0,82, p = 0,0001) en adultos mayores con alta ingesta proteica comparados con baja ingesta. Es decir, la baja ingesta de proteínas está asociada con mayor riesgo de presentar síndrome de fragilidad. En este metaanálisis los autores se enfocaron específicamente en ingesta de proteínas y no en nutrición en general y por esto es interesante tenerlo en cuenta.1

En otro meta-análisis, Liao y col. pudieron comprobar que la suplementación proteica combinada con ejercio de resistencia o multicomponente son efectivos en mejorar el estado de fragilidad, masa magra, fuerza muscular y movilidad física en adultos mayores.2

Se considera que una ingesta adecuada de proteínas es importante para la adaptación fisiológica del aparato neuromuscular; adicionalmente, se ha demostrado que la suplementación proteica puede enlentecer la decadencia física del adulto mayor.

Referencia:
1. Coelho-Júnior HJ., Rodrigues B.,Uchida M., y Marzetti E. Low Protein Intake Is Associated with Frailty in Older Adults: A Systematic Review and Meta-Analysis of Observational Studies. Nutrients 2018, 10, 1334; doi:10.3390/nu10091334
2. Liao C-D., Lee P.H., Hsiao J-D. Effects of Protein Supplementation Combined with Exercise Intervention on Frailty Indices, Body Composition, and Physical Function in Frail Older Adults. Nutrients 2018, 10, 1916; doi:10.3390/nu10121916